martes, 23 de febrero de 2010

Palabras y más palabras

Quizá sea difícil tomar conciencia de la importancia de las palabras. Creo que no somos conscientes, que nuestra voz puede ser una potente arma de destrucción. Con una sola frase podemos tirar por tierra un sueño, un proyecto, una ilusión. Destrozar un alma, detener un corazón.

Quizá no nos planteemos que influencia podemos ejercer en las personas. Cómo un comentario de lo más absurdo puede herir de gravedad.

Quizá nos falte tiempo para plantearnos que queremos proyectar. Estamos tan preocupados de la imagen que obviamos el contenido. Somos preciosas tapas decoradas que una vez se abren contienen miles de folios en blanco, que arden en deseos de ser escritos.


La fuerza de la palabra…

A veces me he asustado, cuando me he visto en ojos de la gente. Es como si un día te levantaras y descubrieras que tu rostro y tu cuerpo no son el que siempre has creído tener. Creo que proyecto una imagen tan alejada de la realidad, que me siento una farsante. Es importante cubrir el cuerpo, adonarlo, esconder bajo preciosas telas nuestros miedos, nuestros defectos, nuestras inseguridades. Es imprescindible proteger el alma. Tomar con mano firme la mano del otro. Decir lo que no crees sin titubear, callar lo que piensas sin pestañear, obviar lo que sientes sin perder tu dulce sonrisa.

No, no soy una farsante. O al menos no solo una. Solo desnudo mi cuerpo en la intimidad y mi alma en la soledad.

No, no soy una farsante. Soy una superviviente.

Se que puedo hacerte sentir pero no siempre lo controlo.

Si te mantienes firmes ante una idea por más absurda que sea y la compartes, estoy segura de que alguien creerá en ti. Es más, estoy convencida, que alguien defenderá tu idea hasta convencer a otro alguien de que tú serás capaz.

A veces nos creemos víctimas y somos verdugos.

Rellenar silencios incómodos no siempre es una buena idea.

Solo palabras para reflexionar sobre más palabras, que en realidad no nos describen sino que nos cubren cuerpo y alma para protegernos.

No soy lo que digo o lo que callo.. interpretarme.

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